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Sara Angelina García experimentó un trascendental cambio en su vida
Nunca es tarde para aprender

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Emigró del campo a la ciudad, con el sueño de buscar un mejor trabajo, aunque las esperanzas eran pocas alentadoras por no saber leer, ni escribir. Sara Angelina García, de 37 años, humilde campesina de Rancho Grande, Matagalpa, tuvo un cambió en su vida gracias a la oportunidad que le brindó la Campaña Nacional de Alfabetización De Martí a Fidel.

Emigró del campo a la ciudad, con el sueño de buscar un mejor trabajo aunque las esperanzas eran pocas alentadoras por no saber leer, ni escribir.  Sara Angelina García, de 37 años, humilde campesina de Rancho Grande, Matagalpa, tuvo un cambió en su vida gracias a la oportunidad que le brindó la Campaña Nacional de Alfabetización De Martí a Fidel.

A García le correspondió llevar el sustento a sus hijos, le  tocó duro por su condición de iletrada, lo cual la motivo a  interesarse en  aprender a leer y escribir.

“Yo recibía clase en mi pueblo, pero me salí porque la maestra no le daba tiempo de enseñarnos, se ponía a cocinar y a limpiar, no aprendí nada y luego me vine a Matagalpa”.

El cambio del campo a la ciudad fue drástico, la nueva experiencia de su vida la hizo enterarse de la importancia de la educación, “porque al que sabe, no le dan vuelta”, asegura.

“Imagínese si uno firma un papel y no sabe lo que firma y talvez está entregando su casita porque te están engañando”, por eso ya aprendía leer y quiero conocer más ese es mi sueño, manifiesta García con una sonrisa

Esta mujer campesina hace dos años salió de su pueblo y ahora  habita en el barrio Sor María Romero, de Matagalpa. Todos los días se levanta a la 4:00 de la mañana para alistar la masa, echar tortillas y luego venderlas, para recoger dinero y  enviarle a su madre para el sustento de sus cuatro hijos que dejó en Rancho Grande.

Nada es imposible

Actualmente García, retomó sus clases en el Punto de Alfabetización ubicado en la Casa Comunal de su barrio.

“Me siento bien porque retome mis clases y la profesora es tranquila y tiene paciencia para enseñar, uno cuando está viejo le cuesta aprender y es  duro, la profe nos ayuda mucho, todos los días nos pasa a la pizarra a formar palabras y sentimos que aprendemos con esa paciencia que desborda”, dice García.

La vida en el campo le trae tristes recuerdos, cuando perdió a su compañero de vida hace tres años, y le obligó a buscar su sobrevivencia, su sueño es estar un día al lado de sus hijos, darles educación y un día ser profesionales y no corran su misma suerte, ya que en su niñez sus padres no se preocuparon porque fuera a la escuela, ya que se la llevaban al campo a realizar labores de siembra y a los cortes de café.

Una de sus hermanas ya está estudiando en un punto de alfabetización en Rancho Grande, “yo le di ánimo a mi hermana, le dije que yo estaba estudiando y que sabía leer y escribir”.
 
García llegó a alfabetizarse porque en su iglesia Adventista la profesora desde el pulpito invitó a la comunidad a estudiar.

“Me acerqué y le pregunté, luego me dijo vamos doña Sara y me vine con ella a estudiar, para que me siento alegre por que estoy aprendiendo,  la maestra me pone a leer la lectura del libro todos los días y no falto a sus clases”.

El sueño de Sara era leer la “Biblia”, hoy se le ha hecho realidad, “me dio alegría, después que me bautice y me entregué al Señor poder leer mi Biblia y pasar al frente para que me escuche la comunidad”, confiesa.
 
Esta humilde mujer se ha dado a la tarea de invitar a sus vecinos, familiares y amigos a ir a los puntos de alfabetización a aprender.

Apoya a sus compañeros

El propósito de la vida de Sara es enseñar al que no sabe por eso se ha empeñado en motivar a sus compañeros de clases a continuar y no darse por vencido,  “yo le digo a ellos que nos pongamos las pilas a leer y escribir por que nosotros a si le damos ejemplo a nuestros hijos y no los desanimamos en sus estudios”.

La profesora Onixia Duarte es la facilitadora de Sara,  comentó que cuando llegó al punto conocía algunas letras pero no podía sacar palabras, le costaba leer y  en 3 meses de estar aquí, aprendió rápido ya lee y escribe bien.

Durante las clases Sara apoya sus compañeros de grupos que tiene dificultades en su aprendizaje, ella se promocionará en los próximos días al finalizar la V fase.

Su próximo reto es seguir sus  estudios a través de la modalidad de la continuidad educativa, porque nunca es tarde para aprender.
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