Usura Cero cumple sueños
Dos mujeres beneficiarias del programa Usura Cero brindan sus testimonios.
“Mi sueño es tener una hermosa pulpería”.
Así se expresa doña Olga María Betanco, de 65 años, una de las doce mil 400 socias beneficiadas por el programa Usura Cero --hasta el pasado quince de abril-- en los municipios de León, Masaya, Nindirí y Managua.
Doña Olga María, al igual que muchas mujeres beneficiadas, ha aprendido que la solidaridad y la confianza son las mejores virtudes de la humanidad.
A esta humilde mujer, habitante del barrio El Recreo, la visitamos en su casa y la encontramos precisamente cuando arreglaba su pequeña pulpería. A como dice ella “poco a poco viene creciendo gracias a este gobierno que se preocupa por los pobres”.
Después de la presentación de rigor, doña Olga nos invita a pasar y enseguida asegura que hace ocho meses lo único que vendía --y en pocas cantidades-- eran pedazos de sandía, bananos y bolsitas de jocotes, entre otras cositas que compraba con el poco dinero que le daba uno de sus hijos.
Esta señora, al igual que la mayoría de mujeres beneficiadas con Usura Cero, nunca gozaron de un crédito porque no cumplía con los requisitos para obtenerlo. Hoy día ya recibió su segundo, pues el primero lo pagó por adelantado.
“Con el programa Usura Cero el único requisito es que debemos estar dentro de los grupos solidarios y recibir los cursos de capacitación, para recibir un crédito. A mí no me preguntaron condición política y tampoco si tenía algo de valor para respaldar el préstamo”, asegura doña Olga.
“Antes tenía una ventecita muy chiquita, solo vendía frutas y ahora va creciendo más. Para mí ha sido de gran ayuda, antes no compraba gaseosas, tampoco leche, mantequilla, toda esas cosas no las tenía antes. Ahora sí las puedo comprar gracias al crédito otorgado por Usura Cero”, dice.Para esta señora, lo mejor del programa es que tiene como base la enseñanza de la solidaridad y hermandad entre las mujeres que forman parte de los grupos solidarios.
“Nos enseña a ser más hermanables; si una no puede dar su cuota, estamos el resto del grupo que salimos a ayudarle. Esto antes no lo hacíamos, el programa nos ha enseñado a estar más unidas, más solidarias”, añade orgullosa.
El taller de doña Rosa Isabel
Doña Rosa Isabel Meléndez es la coordinadora del grupo solidario “Mujeres Unidas”, integrado por cinco micro comerciantes. Su principal función es dar seguimiento a sus socias para que puedan pagar semanalmente la cuota establecida en el contrato que --de forma colectiva-- suscribieron los miembros de su grupo.
Esta señora se dedica a la costura y, al igual que doña Olga, ya recibió su segundo crédito, del cual espera salir antes del tiempo establecido.
Todo para tramitar un tercero y de esa forma invertir y cumplir su sueño que inició en los años ochenta, cuando --durante la Revolución Sandinista-- aprendió corte y confección.
“Mi sueño es tener un taller de costura y dar empleo a las mujeres de mi barrio”, afirma esta señora, a quien encontramos con la máquina de coser comprada hace algunas semanas gracias al segundo crédito de cinco mil 500 córdobas que le otorgó "Usura Cero".
“Con este segundo crédito compré una máquina de coser semi-industrial, compré tela, hilos, tijeras, entre otras cosas necesarias para realizar mi trabajo”, explica y detalla que con su primer crédito compró una primera máquina usadita.
Ahora esta tenaz mujer tiene dos máquinas que la han ayudado a tener más clientes. Y, por supuesto, mayores ganancias.
“Este programa ha sido muy importante para todas nosotras, antes no teníamos forma de salir adelante, con estas máquinas ahora hago un trabajo de mayor calidad y puedo competir en el mercado”, expresa satisfecha.
Estos son los testimonios de dos de las doce mil 400 mujeres beneficiadas hasta ahora por el programa Usura Cero, que este año abarcará a mujeres de Granada, Tipitapa, Chinandega y Matagalpa.


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