En el Penitenciario “La Esperanza”, las mujeres toman un segundo aire de vida

Pedro Ortega Ramírez
Thursday 16 de March 2017
En el Penitenciario “La Esperanza”, las mujeres toman un segundo aire de vida

Hace 3 años y dos meses, Xochilt Wilson ingresó al Establecimiento Penitenciario Integral de Mujeres “La Esperanza” para cumplir una condena de 12 años, pero gracias a los programas de reeducación penal que impulsa el Sistema Penitenciario Nacional (SPN), esta joven originaria de Bluefields pasa sus días ocupada y aprendiendo a ser una persona productiva y con una nueva mentalidad de contribuir al desarrollo de Nicaragua.

Wilson es parte de un poco más de 500 privadas de libertad que cumplen condenas por diversos delitos. Desde su ingresó se integró a los diversos programas de reinserción que promueve el Gobierno Sandinista en el SPN, a fin que cuando recuperen su libertad, puedan insertarse a las diferentes actividades laborales y sean ciudadanos útiles a la sociedad.

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Estos últimos 3 años, Xochilt los ha aprovechado al máximo. En la cárcel se bachilleró, aprendió belleza y estilismo y ahora elabora con sus manos verdaderas obras de arte con fomi y otros materiales, que son vendidos en ferias y actividades recreativas.

Por cada día que trabaja en los diferentes talleres, a Xochilt se le contabiliza doble, por tanto de seguir en este programa, cumplirá su pena en otros 3 años y recuperará la libertad que perdió momentáneamente por involucrarse en actividades ilícitas, de las cuales hoy se arrepiente.

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La verdad que estoy bien agradecida porque esto nos mantiene distraída, estamos ocupadas, estamos trabajando y vamos adquiriendo otro tipo de conocimiento, y cuando salgamos a la calle vamos con otra mentalidad y a ser personas más útiles a la sociedad”, cuenta Xochilt.

Añade que al estar involucrada en este tipo de trabajo olvida de que está privada de libertad, y en cambio lo toma como una experiencia que necesitaba para darle rumbo a su vida y olvidar todo aquello que la llevó a la cárcel.

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La palabra de Dios, una fuente de paz y reflexión

Pero las mujeres de esta penitenciaria, no solamente se involucran en actividades laborales, también toman tiempo para acercarse a Dios y eso es lo que persigue las charlas motivacionales que reciben una vez a la semana, cuando son visitadas por sacerdotes, catequistas o líderes evangélicos.

Escuchar la palabra de Dios nos sirve bastante, porque nos viene a alimentar la palabra de nuestro Señor Jesucristo, ya que en este lugar lo necesitamos muchos, necesitamos de la fortaleza y de la misericordia que Él pueda tener con cada una de nosotras las privadas de libertad”, reflexiona Hayzel Téllez, otra reclusa integrada en las diversas actividades que promueve el SPN.

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Esta joven reconoce que existe un gran interés en que las mujeres que cumplen sus condenas, cambien todo aquello que las llevo a cometer un delito y puedan convertirse en mejores personas, para que contribuyan al país.

Aquí nos venimos a reintegrar a este lugar y conforme nos traen la palabra de Dios, siempre estamos aprendiendo y acercándonos más a Él, para así también llevarle la palabra a nuestra familia”, dice Téllez.

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Un programa integral para reinsertarse a la sociedad

Las mujeres que cumplen penas en esta cárcel, periódicamente reciben capacitaciones en manualidadesbisuteríaselaboración de piñatascorte y confección y panadería. Estas actividades permiten que las mujeres aprendan un oficio que más tarde se convierte en una herramienta para integrarse a la sociedad y ganarse la vida dignamente.

La subalcaide Violeta Roca MartínezSubdirectora de “La Esperanza”, manifiesta que desde que asumió el gobierno el Presidente Daniel Ortega y la Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, existe mayor interés en ejecutar programas integrales a las personas privadas de libertad, de tal manera puedan transformar sus vidas y puedan reinsertarse a la sociedad con mayor facilidad. También tienen visitas programadas de sus hijos y resto de familiares.

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Estos son trabajos de formación, para que una vez estas mujeres se integren a la sociedad ya vayan con un oficio, con un trabajo que les permita a ellas dar un sustento a sus hijos”, afirma Roca.

Estas actividades forman parte del compromiso del Gobierno con la reeducación integral de las mujeres privadas de libertad.

 

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