Tomás, una vida para componer el himno de un mejor país

Por: Edwin Sánchez
Thursday 27 de April 2017
Tomás, una vida para componer el himno de un mejor país

I

El Comandante Tomás Borge nunca pretendió ser uno de esos tantos iluminados que pululan en el mundo irreal, porque no saben hacer la revolución más allá de los salones de las teorías vírgenes. Era solo un escritor que un día tomó las armas, un intelectual que conspiraba contra la opresión y un poeta que se inspiraba tanto en favorecer un verso como en componer, a riesgo de su propia vida, el himno de un mejor país.

Poseía la poesía y se dio el lujo inusual, nada mundano, de borrar las fronteras que separan al humanista grande del artista de la palabra precisa para unificarlos en el guerrillero que fue.

Contaba con esa pasión inefable de entregarse a lo que consideraba justo. Por eso se cuenta entre los creadores del Frente Sandinista, partido con el cual compartió su aliento mientras permaneció en esta tierra.

No reconoció, por ese sentido tan claro de la justicia y de su desarrollada visión histórica para descifrar los signos de los tiempos, a otra organización, otro movimiento, otra pretendida aglutinación de “revolucionarios puros”. Porque, finalmente, no le agradaban las máscaras, los artificios, los ecos.

Los manuales nunca dicen nada de aquellos individuos que presentándose izquierdicísimos hasta los ipegües en vísperas de la gloria, ya en el poder se vuelven radicales, cuando, en vez de hablar y actuar, entonan marchas triunfales. Tampoco detallan que tras los reveses suelen aparecer haciendo el mismo papel en la otra acera, pero con mayor odio a quienes les dieron un aventón en la historia.

Mas la militancia de Tomás no dependía de las mieles del poder ni del cálculo de los politiqueros.
Como creador de estrofas y dignatario de la prosa, su plena sumisión a la originalidad fue rubricada con su entrega al FSLN de la clandestinidad, del fracaso, de las catacumbas, de la lucha, del silencio, de las caídas, de las victorias, de la derrota, del retorno…

II

El autor mostró su respeto y admiración al comandante Daniel Ortega porque, además, se conjugaba en la lealtad común al Frente Sandinista de Carlos Fonseca. Hermano del fundador del FSLN, conocedor de sus valoraciones sobre la calidad de la militancia sandinista de los años 60, Tomás no forjó un discurso distinto al “mecanógrafo, hormiga, martillo”.

El decidido apoyo del matagalpino a Daniel al frente de la divisa rojinegra, en los 90, cuando muchos cuadros decidieron abandonar al FSLN –al no conseguir arrastrarlo a una traición colectiva a Carlos Fonseca– no surgió de la improvisación, sino de un sentido de vida.

¿Quién podía cuestionarle, viéndole a los ojos, su sandinismo? Era, él mismo, el Frente. Pese a las campañas en su contra de que fue el “más ortodoxo” de la dirigencia en los 80, resultaba todo lo contrario. Sus críticos eran los fundamentalistas. A Tomás nunca lo dejarían entrar al club de los dogmáticos. Está prohibida la membresía para los sinceros y los creadores.

Del periodismo, expresaba también su sandinismo. Nunca rehuía las preguntas incómodas. Su disgusto por la uniformidad era obvia; alentaba la crítica constructiva, cuando la hubiera. Me dijo, por ejemplo “A juicio de los periodistas, ver lo que es negativo y señalarlo amistosamente, porque decía Carlos Fonseca, hay que criticar de frente y elogiar por la espalda. Pero alguna vez hay que decir las cosas positivas de alguien, siguiendo el consejo de Carlos. Y eso estimula una relación más constructiva.

“Él (Carlos) me criticaba de una manera que no me sentía mal. El punto es cómo criticar sin que se sienta mal el criticado.
“Las buenas intenciones de Daniel existen, estoy seguro.

“¿Los periodistas y medios no serían mejor como instrumentos porque ponen el dedo en la llaga de lo que no se está haciendo bien? El gobierno tendría insumos para corregir.

“Correcto, cuando no hay intención de dañar, cuando es del tipo de críticas que promovía Carlos Fonseca: en los días cuando criticar era darte la mano; cuando hay esa intención, se nota. No es empujarte al abismo.

“¿No es preferible una prensa independiente que una corte de aduladores?

“Lógico, sería repugnante tener esa corte de aduladores, eso no es admisible. Sacar todos los días un titular de que Daniel Ortega se parece a Dios sería horrible, como ocurría en Corea del Norte, que endiosaban a los dirigentes, aunque eran buena gente. Tuve mucho cariño por Kim Il Sung”.

III

Como revolucionario no personalizaba las diferencias, respetaba al adversario, incluso, se expresaba bien, aunque perteneciera a la esquina opuesta de la Izquierda. Como nicaragüense, en sus años en el Parlacen, quería que la presidencia de ese organismo regional de integración quedara en manos del entonces diputado centroamericano Fabio Gadea.

El pensamiento de Tomás permanece en el FSLN. Y puede leerse, explícitamente, en la “Campaña de buena esperanza y buen corazón”, expresada por la intelectual sandinista Rosario Murillo, en agosto de 2016:

“No estamos en contraposición, o en oposición caprichosa, inmadura o irracional. Sí estamos opuestos, frontalmente, a la Mediocridad, a la Indignidad, al Irrespeto, a la Pobreza, por eso es que decimos que seguimos luchando frontalmente hasta erradicar la Pobreza, a la Miseria, Material y Humana. Estamos opuestos a que nos denigremos unos a otros. A que seamos pequeños de Espíritu cuando nos toca ser grandes. Porque la pequeñez corroe, y en otros momentos, nos ha corroído y destruido como Nación. Esos son los Tiempos que hemos venido dejando atrás, porque hemos venido instalando otra Cultura, procurando juntos el Bien Común.

“No nos oponemos a Personas o Fuerzas Políticas. Nos oponemos a prácticas que pretendan anular los Derechos y Avances que hemos venido alcanzando. Nos oponemos firmemente al Egoísmo, a todas las formas de Violencia verbal, psicológica, física... Nos oponemos firmemente a la Arrogancia, la Soberbia y a la falta de respeto en las Relaciones que deben ser Humanas, con sentido y propósito de búsqueda y entendimiento, por el Bien de Nicaragua, para Seguir Cambiando Nicaragua”.

El Frente es un proyecto nacional, cristiano, solidario. No surge de consignas ni de expansionismos extra regionales, porque “Nos oprime el afán invasor, injerencista, de los Imperios” (“Otro 19, Y Siempre Más Allá”, julio 2016).

El texto genealógico de Rosario es el que Tomás transcribe de su hermano Carlos, y vive, hasta el último día, porque no podía ser de otra manera, pues fue redactado para todas las épocas nacionales desde la Cárcel de La Aviación, celda número 13, en el año del Señor de 1964.

“Es pues cierto que para combatir al régimen somocista solo somos impulsados por el amor que le profesamos a nuestra patria y no por órdenes del extranjero” (Tomás Borge, La Paciente Impaciencia p 258).