Gana la paz, pierde el odio

Por: Edwin Sánchez
Monday 6 de November 2017
Gana la paz, pierde el odio

I

El candidato a alcalde por el FSLN en Jinotepe, Mariano Madrigal, obtuvo su legítimo pase para dirigir la cabecera departamental de Carazo para un nuevo periodo. ¿Quién cuestionará con argumentos serios, no diatribas, las evidencias? Igual aconteció con otros aspirantes sandinistas, sea en Chinandega o Rivas, Nueva Segovia o Río San Juan, el Caribe Norte o Sur.

El Sandinismo democrático se movilizó. Y quienes votaron, por una u otra bandera, así lo decidieron. Es lo que cuenta. Así funciona esta Democracia en construcción.

El magistrado presidente del tribunal electoral, Roberto Rivas, en su primer corte, dijo que la participación ciudadana osciló entre el 52 y 53%. Esto se corresponde con el tipo de evento eminentemente local.

La Misión Electoral de la Organización de Estados Americanos a través de su jefe, doctor Wilfredo Penco, destacó el civismo, la tranquilidad y también la alta integración de la mujer en los quehaceres de la Democracia.

Habló de la percepción en respuesta a medios derechistas que con su predecible agenda, vieron lo que querían ver y exageraron lo que tenían que exagerar. La distorsión no tiene más reglas que la desinformación y la falacia. Sin embargo, el método de trabajo del organismo hemisférico es con rigor científico. Así lo dejó claro el observador calificado.

Presentar las elecciones vecinales como si fueran mundiales y estuviera en juego el destino de la humanidad es una desesperada reacción de quienes descartan la vía democrática y el andar en los nuevos caminos de la historia nicaragüense.

Inflar incidentes aislados y escasos, y reproducir el prefabricado guion de los operadores políticos, apunta a dibujar un inestable paisaje que no refleja a la Nicaragua actual.

Además, hay otro factor que no se puede menospreciar, y es la calidad de los votantes: el protagonismo de las conciencias libres que sí se puede llamar “amplios sectores” de la sociedad, y no como antojadizamente la hiperderecha denomina a una minoría extrema, reciclada en diversas presentaciones.

El liderazgo evangélico fue a las juntas comiciales. Así emitieron su pronunciamiento cívico por la paz. Los dos Cardenales de Nicaragua también se sumaron al pueblo que votó con libertad: Miguel Obando y Bravo y Leopoldo Brenes.

Asimismo lo hicieron otros miembros de la jerarquía y del clero nicaragüense y de la ciudadanía que de esa manera conjuraban cualquier indicio de salidas violentas como quisieran algunos que no admiten que estamos en un siglo distinto al de las guerras y calamidades anexas.

El presidente Daniel Ortega reflexionó, tras depositar la boleta: “¡Cuánto ha costado ir arrancando el odio! No es fácil arrancar el rencor, arrancar el odio…”.

“Los que tuvimos familiares caídos en todas esas guerras terribles, somos los que más valoramos la Paz y la Reconciliación, y somos los que más valoramos el Voto, los Procesos Electorales, como el único Camino para ir fortaleciendo la Paz con Democracia”.

II

Votaron los más connotados dirigentes de las cámaras empresariales como José Adán Aguerri, del Consejo Superior de la Empresa Privada y Álvaro Rodríguez, de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua, Amcham.

“Hay que hacer patria por Nicaragua, pensar en la nación, no solo en el momento, hay que pensar en el país a largo plazo, y hacer patria al ejercer el sufragio”, instó Rodríguez.

Y hay que reconocer las dificultades que se presentaron como sucedió en Río San Juan y Chontales. El Obispo de esa Arquidiócesis, Sócrates René Sándigo, lo dijo: se presentaron tantas candidaturas de personas honorables que se hacía difícil escoger.

“…tenemos donde elegir: gente buena, con virtudes, valores, cualidades… Esto da muestra de una sociedad que ha crecido, madurado”.

III

Aunque hubiese un registro electoral del 20% en Nicaragua, de acuerdo a la democracia de los Estados Unidos serían alcaldes perfectamente habilitados por la ciudadanía para estar al frente de los municipios.

Un informe de la cadena Univisión del 4 de noviembre subraya que “La participación en las elecciones para alcaldes de las 144 ciudades más grandes de EEUU fue de solo 21% en 2011 y la tendencia es a la baja, según un estudio de la University of Utah. En 1999, solo votó un 24.9%”.

Para los criticones de provincia que “denunciaron” que no había “ambiente electoral”, deberían agregar a Miami. Únicamente el 12.0% se movió en los comicios anteriores para elegir al edil. De ese universo, ¿cuánto porcentaje correspondió al ganador?

Francis Suárez corre para alcalde de Miami este martes. Se le vio sin cámaras, carteles, promesas, altoparlantes ni partidarios, cuando desayunaba en un concurrido lugar de la Pequeña Habana. Precisa Univisión: “El mesero que atendió al candidato, Armando Suárez (no es familia del político), dice que en 30 años trabajando en el Versailles nunca había visto tan poco interés en una campaña. ‘Este año es la primera vez que no veo nada de campaña’, asevera. ‘Yo no sé qué pasa. Algo raro’”.

No solo pasa en Florida. Este es el registro de electores que votó en las últimas elecciones municipales en la Unión Americana: Houston 18.2%; Los Ángeles 18.6%; Phoenix 15.4%; Nueva York 13.0%; Washington, DC 19.8%: San Antonio 10.7%; Denver 22.6%; Dallas 6.1%; Las Vegas 9.4%.

Nadie cuestiona la Democracia norteamericana por esos datos, ni hay titulares antiperiodísticos en The New York Times o Newsweek de “Ausentismo” o “Fracasa democracia USA”. Tampoco hay razón para hacerlo. Vota el que quiere, y el que no, pues no. Por eso se llama Democracia.

Con todo, algunos en Nicaragua quieren sentirse el ombligo del mundo, y eso sin haber tenido la capacidad de organizar una respetable cantidad de correligionario para convertirse en verdaderos partidos nacionales. Exigen mayorías a otros cuando no pasan de una existencia de papel periódico.

Tampoco estas siglas deshabitadas, tan naturales como las flores de plástico, difunden que las municipales en América carecen del encanto de las presidenciales y que hay naciones donde se obliga a votar. Eso no quiere decir que no haya países donde marcan movilizaciones de consideración.

Por supuesto, hay preocupación en Estados Unidos. Señala el medio citado: “Los políticos y analistas advierten que la democracia no debería ser un evento deportivo que se observe desde el sofá de tu casa porque el voto es quizás el indicador por excelencia de compromiso civil y buen funcionamiento de una democracia”.

En Latinoamérica, los porcentajes municipales varían, pero no alcanzan la cima de las nacionales. Aun así, naciones que cuentan con una larga tradición republicana como Costa Rica y Chile ofrecen un ambiente desolador a la hora de escoger a sus alcaldes. Y hablamos nada menos que de sus capitales: San José, 26.4%; Santiago, 22.0%. Pero nadie, con la concordia bien instalada en su corazón, se rasga las vestiduras.

Así son las democracias.