Antojitos leoneses, un emprendimiento nacido en la secundaria

Pedro Ortega Ramírez
Monday 4 de December 2017
Antojitos leoneses, un emprendimiento nacido en la secundaria

Hace 9 años María Eugenia Mayorga estaba en plena adolescencia y les llevaba de regalos cada lunes a sus amigas del colegio Teresiano en Managua, las famosas enchiladas y picos leoneses. En ese momento no se percató que estaba emprendiendo un pequeño negocio.

Era el 2009, la economía nicaragüense daba sus primeros signos de crecimiento y María Eugenia comenzaba el décimo año de secundaria. Cuenta que su madre, por asuntos laborales, y sus hermanos, por estudios universitarios, tenían que mudarse a Managua. Ella con 17 años no tuvo más opción y también tuvo que emigrar a la capital, sin imaginarse que esa mudanza le cambiaría su vida hasta el punto de convertirse en un pequeña empresaria.

Todo pudo cambiar en la vida adolescente de María Eugenia, pero no el gusto por algunos productos, a los cuales ella llama “nostálgicos”. Cada vez que María Eugenia viajaba a León a visitar a sus familiares o amigas, siempre se traía consigo las enchiladas leonesas o los picos de la famosa panadería Salamanca.

Estos productos que son bien conocidos y tradicionales en León, los regalaba a sus compañeras de clase cada lunes. Ese día María Eugenia era la más popular de su colegio y se lo debía a las enchiladas o a los famosos picos leoneses.

El olfato emprendedor

Cuando estaba en el colegio mis compañeras me decían, tráenos picos de la panadería Salamanca de León. Me pedían enchiladitas y también les traía picos, pero después dije, esto de estar trayendo gratis no me está conviniendo, así que después de varias semanas de regalarlos, los empecé a vender y así comencé en mi colegio en el Teresiano, a todas mis amigas les vendía”, cuenta.

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Esa actitud emprendedora de la colegiala, no se detuvo, notó que cada vez crecía la demanda por las enchiladas y los picosEl destino y su olfato emprendedor, la llevaron a crear la marca Antojitos Leoneses.

La marca se fue dando a conocerse gracias a ese ímpetu de María Eugenia, quien sin conocer nada del negocio, no se encogió de brazos y siguió firme en su intención de que más leoneses radicados en la capital, tuviesen acceso a sus productos nostálgicos.

Al venirse junto a su familia a Managua, ubicaron su residencia en Villa Fontana, una zona en la que habitan una importante cantidad de ciudadanos leoneses que compran sus productos alimenticios en un supermercado de este reparto.

Este establecimiento es propiedad del padre de una amiga María Eugenia, así que teniendo esa complicidad, la audaz estudiante se presentó y sin rodeos, le propuso al dueño que le diera la oportunidad de colocar los productos en el supermercado.

Al principio fue un negocio familiar, estaban mis hermanos, mi mamá me dio el capital semilla, fueron mil 500 córdobas, con eso compre 300 córdobas en enchiladas, y como mil córdobas en picos, compré bolsas y di hacer unas etiquetas que las pegaba con type. Comenzamos con diez bolsas de enchiladas y diez de picos. Se vendieron rápido como en una semana”, relata.

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Al ver la aceptación del producto y su marca Antojitos Leoneses, María Eugenia ya contaba con dos puntos de comercialización; su colegio y el supermercado en Villa Fontana, donde cada semana crecían las compras.

El tiempo pasó, María Eugenia ingresó a estudiar Relaciones Internacionales en la UAM, lo cual combinó administrando su pequeña empresa, sus hermanos no siguieron en el emprendimiento, pero ella quería más, quería colocar sus productos en una cadena de supermercados, era su meta.

Un día de tantos, María Eugenia se armó de confianza y sin más contacto que su propia marca, se presentó ante la Gerente de Mercadeo de una reconocida cadena de supermercados y al igual como hizo en el establecimiento de Villa Fontana, le propuso distribuir los productos de Antojitos Leoneses.

Ya son 4 productos

“Para ese entonces ya tenía 19 años, me presenté ante la gerente de mercadeos del supermercado La Colonia, le propuse comercializar la marca, pero me respondió ‘me encanta tu producto, pero con que tengas cara de chavalita y crees vos que estas comenzando, no me vas a venir a traer un producto mediocre’. Yo me quedé helada y me puse a llorar frente a la señora, pero fue una lección porque aprendí que si quería que mi producto compitiera en el mercado, tenía que mejorar la presentación y al mes regresé”.

Tuvo que mejorar la etiqueta, crear un mejor diseño, empacar al vacio y sellarlo, cumpliendo de esa manera las normas establecidas por las autoridades sanitarias y además daba un valor agregado al producto.

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Aprendí mucho, hoy por hoy me llevo muy bien con esa señora, yo cuento esta historia, ella realmente fue como mi ángel guardián, porque me motivó a mejorar para crecer y ahora mi marca se vende en este supermercado y después de 9 años de haber vendido a mis compañeras de clase, me doy cuenta que el camino ha sido largo, pero todavía me falta”.

Ahora María Eugenia trabaja para colocar Antojitos Leoneses en las cafeterías, hoteles y restaurantes, pero no solamente las enchiladas o picos, agregó al menú las galletas horneadas y las hojuelas de Masaya.

“Hace dos años sume más productos, me di cuenta que no solamente hay antojos en León, también hay en Masaya. En este próximo año la idea es meter otra línea de productos de antojos de otro departamento”.

En este proceso, María Eugenia se ha capacitado, se agremió a la red de mujeres empresarias, donde ha conocido a otras jóvenes con actitud emprendedoras, con ellas ha aprendido sobre administración de pequeños negocios.

“Ni el desconocimiento de conocer todo estos procesos me detuvo a que yo me lanzara, creciera y desarrollará mi empresa. Yo comencé con un capital de 1500 córdobas, vendí 10 bolsas de enchiladas y 10 bolsas de pico, pero ahora 9 años después estoy colocando casi 800 unidades de bolsas de un producto en los supermercados de manera semanal, metiendo todos los productos son como 3 mil productos semanales. Creo que he avanzado bastante, nada me detuvo, sigo creciendo y sigo aprendiendo”, sostiene María Eugenia, quien llamó a los jóvenes a emprender, a creer y confiar en sus ideas, a no tener miedo.

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Un regalo perfecto para celebrar La Purísima

La joven que empezó vendiendo enchiladas leonesas en su colegio de secundaria, concluyó sus estudios universitarios, conocimientos que ahora pone en práctica en su propio negocio, el cual desea que crezca.

Antojitos Leoneses brinda trabajo a otras cinco mujeres de manera indirecta, pero de manera indirecta a otras 50 personas que laboran en los talleres artesanales donde se elaboran las enchiladas, las galletas horneadas, las hojuelas de Masaya y los picos leoneses, producto que ahora que estamos celebrando la Purísima y la Navidad, son idóneos para regalarlos a las familias, a los amigos y seres querido.

Si quiere conocer más de Antojitos Leoneses puede hacer el contacto al número 86328752 o escribir al correo antojitosleones@hotmail.com