2017, la construcción del éxito en Nicaragua

Por: Edwin Sánchez
Monday 18 de December 2017
2017, la construcción del éxito en Nicaragua

Hay muchas manifestaciones por las cuales podemos percibir en Nicaragua las bendiciones de Dios, y unas contadas y específicas para saber de dónde salen las maldiciones que una minoría lanza contra su propio país.

Podríamos, en el primer caso, sin agotar la larga lista de buenas nuevas, hablar de los índices económicos, el alto desempeño de los atletas nicaragüenses en los Juegos Centroamericanos, las espléndidas instalaciones deportivas, las arterias que integran a todo el territorio nacional por primera vez en la historia...

¡Oigan! El Índice de Competitividad Global 2017-2018 del Foro Económico Mundial, aseguró que Nicaragua ocupa el quinto lugar en el ranking de países con las mejores carreteras de América Latina.

Un laurel que distingue a la República también lo acaba de anunciar la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Proyecta que Nicaragua cerrará 2017 con un 4.9%, y en el 2018, un 5%.

¿A quién se le ocurre desbaratar los amplios logros, humanos y materiales solo para cumplir con una perversa agenda política, apuntalada por una distorsión de la realidad y manipulación que implique la destrucción del camino exitoso avanzado? Y aquí hablamos del segundo caso.

Nos quieren hacer creer que la actividad económica durante los gobiernos neoliberales fue superior a la del Gobierno Sandinista, pero unos cuantos ejemplos desmienten esta insistente patraña de la hiperderecha.

El gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Mario Arana, expuso que hoy la inversión extranjera directa es de más de 1,500 millones. Diez años atrás rondaba apenas los 300 millones de dólares.

Nicaragua, bien se ve, no generaba confianza y el núcleo político al mando carecía de las aspiraciones propias de una auténtica República. Y aun así, se atreven a cuestionar por qué la economía no pudo ascender más de lo que ya crecía.

II

Si ocupamos la falaz premisa de que el Estado de Derecho es el disparador exponencial de la economía, como se dieron en martillar los gendarmes de la derecha conservadora durante 2017, concluiremos que la falsa democracia noventera y del siguiente quinquenio 2001-2006, tenía tumbado al país.

En 2006, el PIB fue apenas de 3.7%, con la contribución del “crecimiento de las remesas recibidas”, según el Banco Central de Nicaragua, BCN.

En 2005: 4%, “comparable a los crecimientos de Costa Rica y Honduras”. En resumen, un organismo financiero mundial, detalló: “Durante 2001-2006, el crecimiento económico ha sido estable”: 3.2%. ¿A qué mega crecimiento del 8% se refieren, si más bien la derecha neoliberal había entumecido al país?

En 2006, la infrademocracia dejó la “mesa estaba servida” nada menos que con una Inversión Extranjera Directa de ¡22 países!

Por amor de Dios, ¿adónde tenían arrinconada a Nicaragua?

En octubre de 2017,  el general Álvaro Baltodano, delegado presidencial para las Inversiones precisó que el país cuenta en la actualidad con inversiones provenientes de 68 naciones, como Reino Unido, Noruega, Dinamarca, China, Francia, Taiwán, Estados Unidos y Panamá.

¡El Sandinismo ha ampliado las relaciones vitales con 46 países más! No somos una tribu aislada de la civilización. O/ ¡Cuánto nos ha costado salir del pensamiento conservador!,  diría José Coronel Urtecho.

En agosto, “La Prensa” admitió las diferencias entre el anémico antes y el robusto después. “Con solo explotar el 0.3 por ciento de la superficie terrestre de Nicaragua, el sector minero ha logrado, en los últimos 11 años, duplicar la producción de oro e incrementar hasta siete veces la extracción de plata, según el Análisis de la Actividad Minera en Nicaragua 2006-2016, presentado ayer por la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic)”.

Un líder empresarial debió aclarar en este año: “Cuando no teníamos diálogo (Gobierno-empresarios-trabajadores), el PIB era 1,500 millones de dólares y hoy estamos hablando de un PIB de 13 mil millones de dólares”.

Y es que el diálogo es fundamental en toda democracia participativa. La alianza entre los agentes productivos de la nación: empresarios, trabajadores, Estado.

Los que conocen cómo opera la economía en el terreno, no de acuerdo con los guiones políticos de la “parte agria del mundo”,  saben bien qué debe hacerse para cosechar metas superiores.

Guillermo Jacoby, presidente de  la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) estimó que para obtener riquezas arriba del 5%, Nicaragua requiere convertirse en una nación exportadora y hacer cambios en la matriz de exportación.

Y esto no quiere decir que pase a segundo plano el acuerdo de Nicaragua con la Organización de Estados Americanos para  el fortalecimiento institucional.O que se abandone el principal instrumento de desarrollo integral: la Educación de calidad.

Importante, además, es depurar de la función pública a los individuos que lastiman la imagen del Gobierno y defrauden los intereses del pueblo para su beneficio personal.

III

El Gobierno Sandinista liderado por el presidente Daniel Ortega y la Vicepresidenta Rosario Murillo no se echa flores. Al visualizar el comportamiento de las economías del subhemisferio, la Cepal valoró que Nicaragua será el tercer país con mayor crecimiento económico en 2018. La mayor tasa de expansión corresponde a Panamá, 5.5%, y en segundo lugar, República Dominicana (5.1%).

Palabras mayores del doctor Mario Arana. Y sabe por qué lo dice este exministro de Hacienda y Crédito Público y expresidente del BCN durante la Administración Bolaños, al reaccionar ante el informe cepalino: “Hemos creado realmente condiciones, el país está en su mejor momento de los últimos 40 años, listos para saltos de crecimiento; tenemos que cuidar esto porque Nicaragua no deja de ser frágil y dependiente”.

Aparte de asegurar el gallopinto, observemos bien 2017: la producción cafetalera, azucarera, minera, cárnica, por ejemplo; la amplia colección de medallas de oro, plata y bronce en los juegos Centroamericanos; los emprendimientos enfocados a darle valor agregado a nuestra materia prima, como lo hacen cacaoteros y viticultores –hasta el oficio y el término se estrenan en nuestra patria–, más la infraestructura, nos comprueban que el éxito de Nicaragua es multidireccional. 

Rosario dio la tónica de estas victorias con que cierra 2017 en Nicaragua: el turismo. Somos el octavo destino mundial.

Nadie visita una casa donde solo hay riñas. Y menos que pague boletos de avión, hoteles, estadía y alimentación por ir a correr riesgos innecesarios a un país inhóspito y violento.

República sana, de hombres y mujeres que aman la paz y estiman la concordia, su corazón diáfano se revela a través de una seguridad ciudadana de las más altas del continente.

Si hay un buen indicador de qué clase de nación estamos hablando, si agradable, regular o del tipo nunca-se-te-ocurra-ir, es el que se mide con el dato de carne y hueso del propio turista.

Esta es la Nicaragua “hecha de vigor y de gloria”. Puras bendiciones tangibles.